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Calificación Energética de Edificios

CERTIFICACIÓN ENERGÉTICA DE EDIFICIOS EXISTENTES

La Certificación Energética de los Edificios es una exigencia derivada de la Directiva 2002/91/CE, en lo referente a la certificación energética, esta Directiva  y la Directiva 2010/31/UE, de 19 de mayo, relativa a la eficiencia energética de los edificios, se transpone parcialmente al ordenamiento jurídico español a través del Real Decreto 235/2013 de 5 de abril, por el que se aprueba el Procedimiento básico para la certificación de eficiencia energética de edificios, tanto de nueva construcción, como existentes.

Este Real Decreto 235/2013, de 5 de abril, publicado en el Boletín Oficial del Estado nº 89 del 13 de abril de 2013, entro en vigor al día siguiente de su publicación.

Según la Disposición Transitoria primer de este Real Decreto, la presentación ó puesta a disposición de los compradores ó arrendatarios del certificado de eficiencia energética de la totalidad ó parte de un edificio, según corresponda, será exigible para los contratos de compra-venta ó arrendamiento celebrados a partir de dicha fecha (1 de junio de 2013).

En este certificado, y mediante una etiqueta de eficiencia energética, se asigna a cada edificio una Clase Energética de eficiencia, que variará desde la clase A, para los energéticamente más eficientes, a la clase G, para los menos eficientes.

La certificación energética de edificios no se verá alterada a pesar de que la orden FOM/1635/2013, por la que se actualiza el Documento Básico DB-HE "Ahorro de la Energía" del CTE, pasa a ser de obligado cumplimiento a partir del 13 de marzo de 2014. Esta situación se extenderá durante el periodo de adecuación al nuevo DB-HE de los documentos reconocidos e informativos en el ámbito de la certificación energética de edificios.

¿Cuáles son las consecuencias de no tener el certificado?

La Administración autonómica competente realizará la labor inspectora, para velar por su cumplimiento y detectar casos de falseamiento o fraude.

El vendedor/arrendador podrá ser multado por no tener la etiqueta energética que será de 300 a 600 euros por las infracciones leves, de 601 a 1.000 euros por las graves, y de 1.001 a 6.000 euros las muy graves.

El comprador/inquilino podrá reclamar al vendedor/arrendador el incumplimiento de no haber facilitado dicha información al Consumidor.